Texto - "El Criterio" Jaime Balmes

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La atención es la aplicación de la mente a un objeto. El primer medio
para pensar bien es atender bien. La segur no corta si no es aplicada al
árbol, la hoz no siega si no es aplicada al tallo. Algunas veces se le
ofrecen los objetos al espíritu sin que atienda; como sucede ver sin
mirar, y oir sin escuchar; pero el conocimiento que de esta suerte se
adquiere, es siempre ligero, superficial, a menudo inexacto, o
totalmente errado. Sin la atención estamos distraídos, nuestro espíritu
se halla, por decirlo así, en otra parte; y por lo mismo no ve aquello
que se le muestra. Es de la mayor importancia adquirir un hábito de
atender a lo que se estudia o se hace; porque, si bien se observa, lo
que nos falta a menudo no es la capacidad para entender lo que vemos,
leemos u oímos, sino la aplicación del ánimo a aquello de que se trata.

Se nos refiere un suceso, pero escuchamos la narración con atención
floja, intercalando mil observaciones y preguntas, manoseando o mirando
objetos que nos distraen; de lo que resulta que se nos escapan
circunstancias interesantes, que se nos pasan por alto cosas esenciales,
y que al tratar de contarle a otros, o de meditarle nosotros mismos para
formar juicio, se nos presenta el hecho desfigurado, incompleto, y así
caemos en errores que no proceden de falta de capacidad, sino de no
haber prestado al narrador la atención debida.